Los servicios que presta LINCS garantizan que las mujeres vuelvan a encarrilar sus vidas. Muchas de ellas han obtenido el título de bachillerato, se han matriculado en la universidad, han conseguido un empleo, han comprado su propio vehículo y viven en una vivienda permanente. En algunos casos, algunas de ellas ya no necesitan asistencia pública. Y las que tienen hijos han vuelto con sus madres.